La guerra en Irán continúa sin un final claro a la vista, y los participantes del mercado ahora se preparan para la posibilidad de que el conflicto se prolongue durante unos meses, en lugar de solo semanas.
Tras una reacción inicial relativamente tranquila, hemos visto un ejemplo clásico de negociación con aversión al riesgo en los mercados financieros. Los mercados bursátiles han perdido terreno, los inversores se han apresurado a buscar refugios seguros (especialmente el dólar estadounidense) y los precios de la energía se han disparado, y los mercados han registrado una volatilidad sin precedentes desde el Día de la Liberación.
El problema más apremiante para los mercados financieros es el cierre continuo del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo. Un cierre prolongado en este país no solo aumentaría la presión al alza sobre los futuros del petróleo, sino que podría tener graves implicaciones inflacionarias, al tiempo que aumentaría el riesgo de una desaceleración del crecimiento mundial y, potencialmente, de recesiones.

En el siguiente informe describimos las monedas que creemos que están bien posicionadas para funcionar bien en este entorno y que es probable que tengan un rendimiento inferior si la guerra continúa sin un final claro a la vista.
* Puntuación de resiliencia al choque energético basada en las importaciones netas de energía como% del uso de energía
Obtenga el desglose completo de los ganadores y perdedores de divisas a medida que el conflicto entra en una nueva fase.
