Según el presidente estadounidense, se han mantenido conversaciones "muy buenas y productivas" entre funcionarios estadounidenses e iraníes, posponiendo los ataques militares por un periodo de cinco días. Los futuros del crudo Brent han caído de nuevo hacia los 100 dólares por barril, las bolsas europeas suben, los rendimientos de los bonos están bajando drásticamente y el dólar estadounidense ha cedido parte de sus ganancias. No está claro si esto es el inicio de otro "TACO trade" (acrónimo que significa "Trump Always Chickens Out”), dado que Irán parece estar desmintiendo la noticia. El sentimiento de mercado podría sufrir un nuevo revés si el alto el fuego encuentra algún obstáculo.
Todas las miradas seguirán puestas en las noticias sobre la guerra, particularmente en la posibilidad de que se reabra el estrecho de Ormuz. Los inversores están empezando a analizar los efectos secundarios de la fuerte subida de los precios de la energía, y les preocupa especialmente la necesidad de un endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales para compensar las presiones inflacionistas, lo que está empezando a impulsar movimientos cambiarios.
El Banco de Inglaterra, el BCE y la Reserva Federal adoptaron un tono hawkish la semana pasada. El impacto en las proyecciones de tipos ha sido particularmente marcado en Europa, con al menos tres subidas de tipos descontadas para 2026 tanto por parte del Banco de Inglaterra como del BCE. Los PMI del martes se seguirán de cerca, ya que serán el primer indicador que refleje plenamente el impacto de la guerra.
USD
La Reserva Federal también se abstuvo de cambiar los tipos la semana pasada. Sin embargo, fue el único de los grandes bancos centrales en registrar un voto particular, ya que Miran, designado por Trump, volvió a votar a favor de un recorte. Como era de esperar, el presidente Powell no ofreció pistas sobre los siguientes pasos de la Fed, ni tampoco sobre cómo la situación geopolítica podría afectar a la economía estadounidense y a los tipos de la Fed. Las proyecciones macroeconómicas y de tipos de interés actualizadas de la Fed ofrecieron algo más de claridad, ya que se elevaron las previsiones de inflación PCE, mientras que el "punto" promedio (dot plot) para 2026 siguió mostrando un recorte este año.
El repunte de los precios de la energía llega en un momento en que la mayoría de las medidas de inflación, como los precios al productor y el PCE, ya mostraban signos de rebote. No olvidemos que este es el sexto año consecutivo en que la Fed no logra alcanzar su objetivo de inflación. El mercado del Tesoro ciertamente está reaccionando con firmeza, e incluso los bonos a largo plazo se están vendiendo a medida que se pone en duda la credibilidad del banco central.
EUR
El BCE también mantuvo los tipos sin cambios la semana pasada en una decisión unánime. Aunque la presidenta Lagarde no validó las expectativas del mercado sobre posibles subidas, tampoco se opuso a ellas, mientras que las famosas "fuentes del BCE" señalaron una posible subida en la reunión del banco en abril, que ahora está descontada en un 80% por los mercados de swaps. Estas expectativas siguen cerrando la brecha de tipos entre EE. UU. y la eurozona, lo que quizás esté contribuyendo a la estabilidad relativa del euro mientras otras divisas se deprecian.
Además de los PMI y otras encuestas de inversores que se publicarán esta semana, esperamos con interés el discurso de Lagarde en la conferencia ECB Watcher's el miércoles. La clave para los banqueros centrales en las próximas semanas será cómo perciben que la guerra afecta a los efectos inflacionistas de segunda ronda; es decir, si las interrupciones en la cadena de suministro se traducen en presiones salariales sostenidas que afiancen las expectativas de inflación por encima del objetivo. Nuestra postura es que la holgura en los mercados laborales debería imitar estos riesgos, pero es muy posible que los responsables políticos tengan una visión distinta.
GBP
El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos sin cambios, tal y como se esperaba, con una decisión unánime de 9-0, ya que incluso los miembros más expansionistas (ultra-doves) del comité consideraron prudente abstenerse de votar por un recorte inmediato. Las previsiones de inflación se revisaron al alza y, al afirmar que la política podría necesitar ser más restrictiva en respuesta a la guerra, el MPC (Comité de Política Monetaria) advirtió explícitamente a los mercados de que podría ser necesario subir los tipos en un futuro no muy lejano. No obstante, no llegó a validar las numerosas subidas que los mercados han descontado para 2026, sin duda consciente de la extrema incertidumbre sobre la duración de la guerra y el precio de la energía.
La venta masiva (selloff) de bonos gubernamentales ha sido más extrema en el mercado de gilts, ya que los rendimientos a 10 y 30 años alcanzaron máximos de casi dos décadas. Nuestra visión inicial es que el reajuste de tipos que hemos visto ha sido excesivamente agresivo, ya que los shocks de oferta poseen factores mitigantes intrínsecos, y estas expectativas parecen asumir el peor escenario absoluto para la guerra, algo que está lejos de estar garantizado. El informe de inflación de febrero de esta semana (miércoles) normalmente acapararía toda la atención, pero la guerra de Irán lo ha dejado obsoleto. Por lo tanto, el foco estará en las encuestas de actividad empresarial PMI del martes.
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