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El empeoramiento de la confianza hacia la economía mundial llevó a los activos considerados de riesgo a pasar dificultades durante la semana pasada.

Tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo adoptaron una postura agresiva la semana pasada. Sin embargo, a diferencia del primero, el organismo europeo subió los tipos de interés, lo que llevó a los mercados a creer más en los hechos que en la retórica.

Tras una semana con pocas noticias, los mercados se preparan ahora para las reuniones de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo.

Mientras que el euro, el dólar y la libra no se movieron prácticamente entre sí, las divisas de los mercados emergentes volvieron a acaparar la atención la semana pasada.

La resistencia de la economía estadounidense sigue alterando las expectativas.

El dólar volvió a apreciarse de forma generalizada la semana pasada, cerrandola ligeramente al alza frente a la mayoría de sus principales homólogos.

Tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo se ajustaron al guión la semana pasada, ya que ambos organismos subieron los tipos de interés en 25 puntos básicos.

A falta de noticias macroeconómicas importantes y decisiones por parte de los bancos centrales, el euro, el dólar y la libra esterlina cotizaron en rangos estrechos, mientras que los activos considerados de riesgo retrocedieron modestamente desde los máximos anuales alcanzados la semana anterior.

Los mercados aprovecharon los datos de inflación de EE.UU., que fueron ligeramente mejor de lo esperado, para hacer caer al dólar frente a las principales divisas -excepto frente al yen japonés-.

El desvanecimiento de las preocupaciones en torno al sistema bancario permitió a los activos de riesgo registrar un fuerte repunte la semana pasada, al tiempo que las acciones y los bonos se beneficiaron de las menores expectativas sobre las subidas de tipos de la Reserva Federal.

Las correlaciones típicas de los mercados se rompieron la semana pasada. La fusión forzosa de Credit Suisse con UBS disipó temporalmente las inquietudes sobre la banca europea.

Los datos sobre la inflación y la política monetaria de los bancos centrales pasaron a un segundo plano la semana pasada ante las noticias procedentes de California de que la rápida subida de los tipos de interés en Estados Unidos se había cobrado su primera víctima importante: el Silicon Valley Bank.
