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La tendencia bajista del dólar se reanuda a medida que los mercados descuentan recortes de la Fed

El dólar cayó a nuevos mínimos desde el Día de la Liberación, ante la creciente presión ejercida sobre la Reserva Federal para que recorte los tipos de interés.

Esta presión proviene tanto de la administración Trump, que cada vez deja más claro que no cree en la independencia de los bancos centrales, como de la debilidad de los datos económicos procedentes de Estados Unidos. Eso sí, al menos no estamos viendo una continuación de la narrativa de «vender Estados Unidos» que se propagó en el mes de abril.

De hecho, la bolsa estadounidense está alcanzando nuevos máximos históricos y el mercado de bonos del Tesoro se está manteniendo bastante resiliente. No obstante, el dólar vuelve a actuar como válvula de escape ante las problemáticas en el frente comercial y la semana pasada cayó bruscamente frente a casi todas las principales divisas del mundo.

El centro de atención estará puesto esta semana en dos publicaciones económicas. El martes, el informe preliminar de la inflación de la zona euro permitirá determinar con mayor claridad el margen de maniobra bajista del BCE. En Estados Unidos, recibiremos el jueves el importantísimo informe de nóminas no agrícolas de junio, además de una serie de datos del mercado laboral que empezarán a publicarse a partir del martes, como el informe JOLTs.

Gran parte de la reciente caída del dólar se ha debido a la percepción de un debilitamiento en los datos económicos estadounidenses. El informe de nóminas no agrícolas confirmará o desmentirá definitivamente la tesis de que se vaya a producir una desaceleración pronunciada en Estados Unidos. Esperamos ver movimientos significativos en el mercado de divisas como respuesta.

CLP

En una semana en la que apenas hemos recibido datos económicos de interés en Chile y el cobre se ha apreciado en torno a un 5%, extrañamente el peso chileno ha continuado cotizando en torno al nivel de 940, cuando hubiese sido esperable que recibiese cierto impulso. El único dato económico relevante que recibimos fue el índice de precios del productor que continuó ralentizándose hasta el nivel del 1,6%, en línea con la desaceleración que está sufriendo la inflación general.

En el frente político, este domingo se han celebrado las primarias de la izquierda en la que ha salido vencedora la reciente ministra del trabajo y militante del Partido Comunista, Jeanette Jara, para encabezar la lista oficialista en la primera vuelta de las presidenciales de noviembre. No vemos mayor impacto en el peso de este resultado dado que no cambia mayormente las expectativas electorales del mercado para la elección presidencial.

Esta semana recibiremos datos importantes de actividad económica, ventas minoristas, desempleo y las minutas de la última reunión del BCCh, que analizaremos de cerca para analizar si el banco llegó a contemplar una bajada tan pronto como en junio. Si este fuese el caso, nuestras expectativas de que se produzca un recorte en julio subirían sustancialmente.

 

MXN

La semana pasada, el peso mexicano se apreció significativamente frente al dólar, impulsado por la debilidad de la moneda estadounidense y el fortalecimiento de la tesis doméstica. El cambio de postura del Banxico atrajo la atención a los altos tipos de interés del país. El banco redujo el tipo de interés del 8,5% al 8%, tal y como se esperaba, pero señaló una ralentización en el ritmo de recortes futuros, eliminando la expresión «mismo orden de magnitud» al referirse a las siguientes bajadas.

La declaración de Banxico tampoco calificó la tasa actual como «restrictiva», lo que indica que el margen para que se produzcan nuevos recortes es limitado. El peso mexicano reaccionó positivamente, especialmente en un entorno externo favorable para las estrategias cambiarias que aprovechan tipos de interés elevados.

Esta semana, con un calendario económico menos intenso en México, la atención se centra en la fecha límite para alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos (9 de julio). Creemos que México está bien posicionado, dada la proximidad de la presidenta Sheinbaum a Trump y su disposición a satisfacer las demandas estadounidenses.

 

USD

Los datos económicos publicados la semana pasada resultaron bastante dispares. La debilidad en la construcción de viviendas y en los ingresos y el gasto personal se vio compensada por la disminución de las solicitudes de subsidio por desempleo y la fortaleza de los pedidos de bienes duraderos. En general, los datos publicados en las últimas semanas han sido flojos, pero no concluyentes.

Los datos sobre el mercado laboral de esta semana deberían contribuir en gran medida a resolver esta cuestión. También prestaremos mucha atención al proyecto de ley presupuestaria en Estados Unidos. Las negociaciones están siendo acaloradas y el fracaso de las mismas implicaría un importante endurecimiento fiscal a partir del próximo año. Sin embargo, consideramos que se trata de un escenario poco probable.

 

EUR

Los PMI de mayo de la zona euro no cambiaron la percepción de una economía que apenas está creciendo y que, por ahora, depende de un estímulo fiscal masivo por parte de Alemania que debería llegar a finales de año. Sin embargo, eso no está obstaculizando la apreciación del euro frente al dólar, que se está viendo impulsado por flujos de cobertura de inversionistas con una exposición excesiva a activos estadounidenses y por la convergencia de los tipos de interés estadounidenses y de la eurozona.

El informe de inflación publicado el martes permitirá aclarar si realmente hay margen para que el BCE recorte los tipos por debajo del 2%, que es el mismo nivel que se espera para la inflación en junio.

 

GBP

Los índices PMI de actividad empresarial correspondientes a junio se situaron ligeramente por encima de las expectativas, lo que contribuyó a disipar parte del pesimismo generado por los recientes datos de empleo y de ventas minoristas en el Reino Unido. En consecuencia, la libra esterlina logró mantenerse a la altura de otras divisas europeas en medio de la venta generalizada del dólar, lo que contrasta fuertemente con su bajo rendimiento últimamente.

Esta semana no se publicarán datos económicos relevantes, por lo que la libra esterlina se moverá principalmente en función de los acontecimientos que se produzcan en otros lugares, a la espera de que se aclare la trayectoria de los tipos y posibles recortes del Banco de Inglaterra.

 

JPY

El par USD/JPY volvió a caer por debajo del nivel de 145 la semana pasada, aunque el fortalecimiento del yen fue relativamente moderado en comparación con otras divisas del G10 ya que la distensión en Oriente Medio ha sido negativa para los activos refugio. Las cifras del IPC de Tokio de la semana pasada fueron más débiles de lo esperado.

La tasa de inflación general y la subyacente cayeron al 3,1% en junio. Sin embargo, esto no debería cambiar demasiado las cosas para el Banco de Japón. Los mercados de swaps siguen descontando otra subida de 25 p.b. para finales de 2025, actualmente con una probabilidad del 60%.

El gobernador del Banco de Japón, Ueda, tiene previsto intervenir esta semana, pero, salvo que se produzca un cambio importante en el tono de sus comunicaciones (lo que parece poco probable), la atención volverá a centrarse en las negociaciones comerciales. Japón sigue pareciendo uno de los países más avanzados para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, pero, dado que el tiempo se agota, parece poco probable que se llegue a un acuerdo «marco» antes de la fecha límite del 9 de julio.

 

CNY

La notable estabilidad del yuan continuó la semana pasada, con modestas ganancias frente a un dólar estadounidense más débil. La semana pasada trajo novedades en el frente comercial entre Estados Unidos y China. El último acuerdo comercial supone un paso adelante tras las negociaciones del mes pasado en Ginebra. Se espera que el acuerdo allane el camino para el envío de tierras raras desde China y, según el secretario de Comercio de Estados Unidos, Lutnick, EE.UU. retirará sus «contramedidas».

En el plano económico, las noticias fueron menos positivas. Los datos de beneficios del sector industrial de mayo sorprendieron a la baja, mostrando una contracción anual (-1.1%) tras los aumentos registrados en los dos meses anteriores. Se trata de otra señal de que la demanda está lejos de consolidarse y pone de relieve las presiones deflacionistas que siguen afectando a la economía china. La atención se centra ahora en los datos PMI que se publicarán a lo largo de la semana.

 

 

 

 

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