El Tribunal de Comercio Internacional de EUA se ha interpuesto en el camino de Trump y de sus aranceles recíprocos.
El tribunal estadounidense ha dictaminado que el presidente se extralimitó en sus competencias al imponer los aranceles recíprocos del 2 de abril, lo que supone un varapalo para la Casa Blanca. Según la sentencia, el déficit comercial no es motivo suficiente para declarar una emergencia nacional, impidiendo al presidente imponer los aranceles sin el apoyo del Congreso.
La administración Trump tendrá ahora diez días para suspender los aranceles recíprocos (los aranceles sectoriales, como los que gravan las importaciones de automóviles y del acero no se verán afectados por la sentencia, por lo que nada impide a Trump redoblar estas medidas). La decisión judicial será objeto de impugnaciones legales. De hecho, la Casa Blanca ya ha anunciado que recurrirá la sentencia, dando inicio a lo que podría ser un intenso periodo de disputas legales, que generará más incertidumbre para los inversionistas.
Los mercados financieros han reaccionado positivamente a la noticia, esperanzados de que la sentencia pueda debilitar la política arancelaria de Trump y debilitar la posición de Estados Unidos en las negociaciones comerciales aunque no se revoquen por completo las restricciones.
Los futuros de las bolsas estadounidenses han subido más de un 1% en el momento de redactar este artículo, mientras que el dólar ha registrado ganancias modestas. El EUR/USD ha caído inicialmente un 0,75%, y el dólar ha subido un 1% frente al yen, considerado moneda refugio, en un momento dado.
Los mercados no se dejan llevar por el entusiasmo.
En general, la reacción de los mercados ha sido moderada hasta ahora. Los inversionistas no se están dejando llevar por el optimismo, probablemente porque creen que la Casa Blanca encontrará una solución que le permita avanzar con su agenda comercial a pesar de la sentencia. Por ejemplo, la Ley de Comercio Exterior de 1974 de Estados Unidos contiene varios mecanismos que podrían permitir a Trump eludir la decisión judicial.
Las negociaciones comerciales se encuentran ahora en una especie de limbo, ya que es difícil ver cómo Trump puede justificar la imposición de aranceles cuando no está claro que tiene el respaldo legal para hacerlo. Otra preocupación para los mercados será que la sentencia prolongue el periodo de incertidumbre, ya que cualquier recurso legal llevará tiempo y el envalentonamiento de los socios comerciales podría frustrar las posibilidades de alcanzar acuerdos. Se espera que la volatilidad siga siendo elevada a medida que se desarrollen estos acontecimientos.

