Las dudas sobre la inversión en inteligencia artificial, desencadenadas por los decepcionantes resultados de Alphabet, Amazon e Intel, lastraron la semana pasada a las bolsas tecnológicas de todo el mundo y empujaron a los inversores hacia los bonos.
Los bonos del Tesoro estadounidense se revalorizaron hacia el cierre de mes, aunque el movimiento de aversión al riesgo apenas tuvo impacto en las principales divisas. El índice del dólar cerró prácticamente sin cambios, el euro y la libra esterlina apenas variaron y el franco suizo, activo refugio, solo registró ganancias modestas. Los mercados emergentes fueron los más castigados: sus bolsas volvieron a caer y firmaron su peor mes desde el inicio de la guerra de Irán. La caída de las rentabilidades estadounidenses suele aliviar la presión sobre estas divisas, pero los inversores están prestando más atención a las salidas de capital de renta variable provocadas por la aversión al riesgo.
Se prevé una semana volátil, dominada por la política estadounidense y por la decisión de tipos del Banco de Inglaterra el jueves. Las elecciones de mitad de mandato se celebran hoy, aunque es probable que los resultados no se conozcan hasta el miércoles o incluso más tarde. El miércoles se publica la inflación adelantada de octubre en la eurozona, y una serie de informes clave del mercado laboral estadounidense culminará el viernes con el informe de empleo (nóminas no agrícolas) de octubre.
EUR
El euro apenas varió tras una semana intensa. El BCE mantuvo los tipos tras debatir una subida y sugirió que se finalmente se producirá en diciembre. Los miembros del Consejo parecen, no obstante, cada vez más cautelosos ante la fuerte corrección de los bonos europeos, y la referencia al repunte de las rentabilidades francesas es una clara señal de que esto podría restar apetito por nuevas subidas el próximo año. La prima de riesgo francesa, que había tocado niveles propios de una crisis, se relajó tras la reunión, pero retomó su escalada con el clima general de aversión al riesgo. La reunión quedó eclipsada por la noticia de que la presidenta Lagarde tiene previsto dejar su cargo en febrero, nueve meses antes de lo previsto. No esperamos que ello tenga implicaciones importantes para la senda de tipos del BCE ni para el euro, aunque cuanto antes se conozca el nombre de su sucesor, mejor para la moneda común.
El euro cerró la semana prácticamente sin cambios, reflejo de dos fuerzas contrapuestas: por un lado, la preocupación por Francia y, por otro, la venta de activos estadounidenses provocada por el sobresalto de la IA. Si el temor a la IA se disipa, el problema francés podría volver a dominar. Los datos de inflación adelantada del miércoles serán la próxima prueba para el sesgo restrictivo del BCE.
USD
Por tercera semana consecutiva, el dólar no logró repuntar ni con buenas noticias ni con la aversión al riesgo. La Fed mantuvo los tipos, pero hubo dos votos discrepantes a favor de una subida, y tanto el PIB del tercer trimestre como la inflación de septiembre superaron las previsiones. El mercado descuenta con una probabilidad del 75% una subida en diciembre, y no más de un alza adicional en 2027. Nuestra previsión sigue siendo que diciembre podría ser la última subida y, poco a poco, los inversores están convergiendo sus expectativas hacia la misma.
Los datos de nóminas del viernes y cualquier sorpresa política de las elecciones de mitad de mandato de hoy son los principales eventos de riesgo de esta semana. Con los mercados de predicción descontando una probabilidad del 95% de que los republicanos pierdan el control de al menos una de las cámaras del Congreso, haría falta un enorme error en las encuestas para que las noticias electorales movieran los mercados de forma significativa. Un barrido republicano sigue siendo el principal riesgo extremo (de cola) para el dólar, y probablemente veríamos un repunte ante la expectativa de más recortes de impuestos, mayor gasto, un déficit más amplio y renovados temores sobre la independencia de la Fed.
GBP
Los Presupuestos de otoño de la semana pasada pasaron sin pena ni gloria para la libra y los gilts: el Gobierno evitó medidas drásticas o inesperadas y la noticia ya estaba en gran medida descontada. El margen fiscal se reconstruyó hasta niveles que se consideran, por ahora, aceptables; las subidas de impuestos fueron modestas y dirigidas sobre todo a los bancos, y las medidas de apoyo energético son tan reducidas que sus implicaciones para el crecimiento y la inflación serán insignificantes. Aunque los mercados han digerido los presupuestos con calma, la ausencia de medidas para corregir el gasto en prestaciones sociales y de claridad sobre el gasto en defensa nos deja con más preguntas que respuestas.
La libra, sin embargo, ha avanzado ligeramente frente al dólar y al euro de cara a la decisión del Banco de Inglaterra del jueves. Esperamos que el BoE suba los tipos, un movimiento casi totalmente descontado, dados el crecimiento resiliente y la inflación persistentemente elevada. El reparto de votos y la orientación futura (forward guidance) importarán más para la libra que la decisión en sí. Esperamos un voto dividido y una orientación abierta, sin un compromiso explícito de nuevas subidas en 2027. Las expectativas del mercado de tres subidas adicionales tras la reunión de esta semana nos parecen excesivamente agresivas, y creemos que el Comité de Política Monetaria podría intentar frenarlas.
