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Aunque la semana pasada la mayoría de las divisas del G10 sufrieron altibajos, terminaron cerca de su punto de partida, con la notoria excepción del yen japonés.

Hace un par de semanas tuvimos una pista sobre la renovada importancia de los calendarios políticos, después de que los resultados de las elecciones en México, Sudáfrica y la India sacudiesen los mercados y las divisas de esos países. La semana pasada, la agitación se trasladó a Europa.

El recorte de los tipos de interés por parte del BCE se vio eclipsado por las noticias electorales y económicas de la semana pasada.

Acabamos de dejar atrás las que posiblemente han sido las semanas más tranquilas en lo que va de año para las divisas del G10.

La semana pasada fue tranquila en cuanto a noticias y eventos de política monetaria, por lo que los mercados de divisas, al igual que los mercados de renta fija y los activos de riesgo en general, cotizaron en rangos bastante estrechos.

El IPC estadounidense de abril fue un poco más suave de lo esperado, y los inversores lo celebraron en todo el mundo, llevando a las bolsas a nuevos máximos históricos y vendiendo activos refugio como el dólar, que cayó frente a todas las divisas del G10 salvo el franco suizo.

Las divisas cotizaron en rangos estrechos la semana pasada ante la falta de noticias importantes sobre la inflación, en la que los traders e inversores se fijan obsesivamente últimamente.

La Reserva Federal dejó claro a los mercados la semana pasada que el listón para pensar en nuevas subidas de tipos en EE.UU. es bastante alto, y los últimos datos no son suficientes para alcanzarlo.

Los índices PMI son el mejor indicador adelantado de crecimiento que tenemos para las economías europeas, y los datos de la semana pasada apuntaron a una rápida mejora de las perspectivas de crecimiento, sobre todo en el sector servicios.

La calma fue protagonista en los mercados de divisas la semana pasada, debido a la ausencia de informes macroeconómicos clave o anuncios de política monetaria.

El informe de inflación del IPC de marzo deparó otra desagradable sorpresa para la Reserva Federal, ya que superó las expectativas y confirmó que la tendencia desinflacionista observada en 2023 se ha estancado por completo, e incluso puede que se haya invertido parcialmente.

El dólar estadounidense reaccionó de forma sorprendentemente moderada al extraordinario informe de empleo de marzo.
