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La esperanza de un acuerdo entre EE.UU. e Irán impulsa a las monedas de los países importadores de petróleo

Lee el Reporte G10 (inglés)

Las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán avanzan de forma gradual pero decidida hacia un posible acuerdo.

Los precios del petróleo continúan retrocediendo y se aproximan a sus niveles más bajos desde que comenzó la guerra, ante la expectativa de que el estrecho de Ormuz se reabra en un futuro próximo. Como era previsible, las divisas de los países importadores de energía —especialmente las de la cuenca del Pacífico y Sudáfrica— son las que más se están beneficiando. Sin embargo, las monedas del G10 están cotizando en rangos muy estrechos, a medida que los inversionistas  muestran claros signos de agotamiento y esperan que el conflicto no se recrudezca. En este contexto, destaca la notable resiliencia del dólar ante la reducción de las primas de riesgo y la mejora general de la confianza de los inversionistas .

Aunque los titulares sobre las negociaciones entre Washington y Teherán seguirán dominando la atención de los mercados, esta semana también se publicarán datos económicos de interés tanto en Estados Unidos como en la eurozona. El martes se conocerá el dato preliminar de inflación de mayo de la zona euro y el informe JOLTS de empleo estadounidense. El viernes se publicará una nueva estimación del PIB de la eurozona del primer trimestre y el informe de empleo de mayo en Estados Unidos. Hasta el momento, la economía estadounidense parece haber resistido mejor el impacto de la crisis que las europeas, aunque los datos de finales de esta semana aportarán mayor claridad al respecto.

CLP

El Imacec de abril ha sorprendido significativamente a la baja al contraerse un -1,2% interanualmente y un -0,9% en la serie desestacionalizada. La caída, que ha sido la más profunda desde finales del 2022, se explica mayoritariamente por la contracción de la producción minera, del -11,8% interanual. La producción de cobre chilena sigue sufriendo las consecuencias de una ley del mineral en declive, disrupciones en las principales minas nacionales y la escasez de agua en la región norte del país. Este dato decepcionante se suma a los que recibimos la semana pasada de ventas minoristas y empleo, habiendo repuntado la tasa de desempleo al 9,1%, su nivel más alto desde junio del 2021.

A pesar de este panorama, el peso chileno fue la divisa que mejor se comportó la semana pasada de entre las que cubrimos en la región. Esto es reflejo de que los titulares relacionados con la guerra de Irán siguen siendo uno de los principales drivers de la moneda local, que se muestra más sensible al shock energético que muchas de sus homólogas latinoamericanas.

USD

Los datos económicos publicados la semana pasada, entre ellos los pedidos de bienes duraderos, reforzaron la percepción de que la economía estadounidense se mantiene relativamente aislada del encarecimiento de la energía. La única sorpresa negativa fue una ligera revisión a la baja del crecimiento del PIB del primer trimestre, atribuida a un menor gasto de consumo, mientras que la inversión se mantuvo sólida. La inflación subyacente del PCE, indicador favorito de la Reserva Federal, subió hasta su nivel más alto desde 2023, lo que podría dar argumentos adicionales al FOMC para abandonar su sesgo dovish.

El foco esta semana estará puesto en el informe de empleo del viernes. El informe del mes anterior reflejó una fortaleza inesperada en la creación de empleo tras meses de desaceleración. Esperamos una cifra muy similar este mes, mientras el desempleo se mantiene estable y la economía cerca de los niveles de pleno empleo. Los economistas prevén una creación neta de 100.000 puestos de trabajo, lo que sería un dato muy positivo dadas las circunstancias.

EUR


Los miembros del Banco Central Europeo continúan enviando señales claras de que subirán los tipos de interés en la reunión de junio. Los mercados de swaps ya descuentan prácticamente por completo este movimiento. Las expectativas de un endurecimiento adicional a lo largo de 2026 se han reducido notablemente ante la caída de los precios de la energía y los avances en las negociaciones entre EE.UU. e Irán.

Aunque esperábamos una recuperación más sólida del euro gracias a la caída del petróleo y a la mejora del apetito por el riesgo, los débiles niveles de confianza y actividad empresarial —reflejados en los PMI— están limitando el rebote de la moneda única. El dato de inflación de mayo del martes será seguido con especial atención. En principio, no creemos que una cifra por debajo de las expectativas pueda poner en peligro la subida de junio, aunque sí podría reducir las probabilidades de nuevos incrementos de tipos posteriores.

GBP

La semana pasada transcurrió con relativa calma en el Reino Unido, tanto en el plano económico como político. El principal catalizador para la libra fue la declaración de Andy Burnham, principal aspirante a suceder a Keir Starmer, en la que reafirmó su compromiso con las reglas fiscales actuales. No obstante, las elecciones parciales del 18 de junio —que Burnham debe ganar para poder desafiar formalmente al primer ministro— siguen siendo el evento clave para la libra esterlina. 

Creemos que una victoria de Burnham no sólo fortalecería su posición para llegar al 10 de Downing Street, sino que también abriría un sesgo bajista para la GBP, dada su mayor predisposición a una política fiscal expansiva y, por tanto, a una mayor emisión de deuda pública.

Esta semana, la atención se centrará, de forma algo inusual, en las revisiones de los PMI de mayo. Aunque estas revisiones rara vez mueven el mercado, la sorpresa negativa de la lectura anterior hace probable un repunte al alza en esta ocasión.

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