Los datos del mercado laboral estadounidense fueron el principal driver del mercado la semana pasada, provocando que se descontara con más convicción una potencial subida de tipos por parte de la Fed.
Los mercados bursátiles reaccionaron con fuerza al sólido informe de empleo de mayo en Estados Unidos, desencadenando una ola de ventas que se intensificó al cierre del viernes. Los rendimientos de los bonos subieron con contundencia al concluir los inversionistas que el ciclo de recortes de tipos de la Reserva Federal ha llegado a su fin. En un mercado de valores especialmente caro —sobre todo en EE. UU.—, con escaso margen de error, los inversionistas optaron por tomar beneficios. La venta simultánea y masiva de acciones y bonos pone de manifiesto la escasez actual de activos refugio, donde el dólar estadounidense se consolida como una de las pocas opciones disponibles. Las cotizaciones de la semana no dejan lugar a dudas: ninguna divisa del G10 ha escapado al retroceso frente al billete verde.
Además de los acontecimientos en Oriente Medio —la guerra en Irán y las noticias sobre el frágil alto el fuego—, los inversionistas estarán atentos esta semana a varios informes macroeconómicos relevantes y la reunión del Banco Central Europeo del jueves. Entre los datos más esperados destaca la inflación del IPC de mayo en EE. UU. El mercado anticipa otro fuerte repunte de la tasa general, impulsado por el traslado de los mayores precios de la energía al consumidor final. El foco principal estará, sin embargo, en el índice subyacente (que excluye alimentos y energía), ya que los inversionistas de bonos siguen nerviosos tras el sólido informe laboral de la semana pasada. Respecto al BCE, el banco central ya ha anticipado cuidadosamente la primera subida de tipos del ciclo; por tanto, la atención se centrará en las señales de política monetaria que surjan de las actas y, especialmente, de la rueda de prensa de la presidenta Lagarde.
CLP
La inflación de mayo ha sorprendido al mercado al haber caído al 3,9 % frente al 4 % del mes anterior. Esta caída resulta consistente con la moderación en la actividad económica observada en los últimos datos del Imacec y podría reducir la presión sobre el BCCh para subir los tipos de interés este año. Dicho esto, el aumento de las expectativas del mercado con respecto a posibles subidas por parte de la Fed empezó a pesar sobre el peso chileno la semana pasada ante la posibilidad de que se establezca el diferencial de tipos entre ambos países.De aquí en adelante, el principal catalizador positivo que podría recibir el peso chileno es una caída sustancial de los precios del petróleo, pero la reanudación de las hostilidades entre Irán e Israel ha enturbiado estas perspectivas puntualmente.
USD
El sólido informe de empleo de mayo en Estados Unidos indica que el mercado laboral estadounidense está recuperando impulso y desmiente la hipótesis de que la inteligencia artificial esté provocando ya pérdidas significativas de puestos de trabajo. Los mercados de tipos de interés dan ahora por descontado que el ciclo de recortes ha finalizado, lo que representa un desafío directo para el nuevo presidente de la Fed, Warsh, nombrado por Trump con el mandato explícito de bajarlos.
Dado que la inflación y el crecimiento avanzan en direcciones opuestas, la próxima reunión de la Reserva Federal promete ser especialmente tensa. El informe de inflación de esta semana será clave para calibrar hasta qué punto las presiones de los precios de la energía se están extendiendo al resto de la economía.
EUR
El dato preliminar de inflación de la zona euro correspondiente a mayo no arrojó sorpresas negativas, pero confirmó que la inflación general se ha alejado de manera significativa del objetivo del BCE, alcanzando el 3,2 %. Como era previsible, el repunte se explica principalmente por el alza de los precios de la energía, aunque todavía está por ver si se producirán efectos de segunda ronda. La naturaleza desfasada de los indicadores económicos europeos complica aún más este análisis en comparación con otras regiones.
El PIB del primer trimestre mostró una contracción inesperada, pero esta se debió exclusivamente a anomalías en los datos de Irlanda. Excluyendo este país, la zona euro creció a una tasa anualizada ligeramente inferior al 1 %. Este es el telón de fondo de la reunión del BCE del jueves, en la que el mercado descuenta, de forma generalizada, la primera subida de tipos del ciclo.
.avif)
