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Los activos refugio cotizan al alza tras el bombardeo a Irán por EE.UU. e Israel

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La noticia del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán se conoció después de una semana relativamente tranquila en los mercados financieros.

Los primeros indicios sugieren que las repercusiones en los mercados serán moderadas, en parte porque los inversores ya habían anticipado en cierta medida un recrudecimiento de las tensiones. Además, el hecho de que el ataque se produjera con los mercados cerrados ha ayudado a contener las reacciones iniciales: los índices saudíes solo retrocedieron un 2 % durante el fin de semana. Aunque al inicio de la sesión bursátil del lunes en Asia se observó una compra de divisas refugio como el dólar y el franco suizo, los movimientos han permanecido contenidos hasta el momento. En cambio, el precio del petróleo ha experimentado un alza más pronunciada, superior al 10 %, tras conocerse que el estrecho de Ormuz, vital para el suministro de crudo hacia los mercados asiáticos, permanece cerrado a efectos prácticos en el corto plazo.

En los próximos días, la atención de los inversores se centrará en la evolución del conflicto. Los aspectos clave serán si la guerra se resuelve con rapidez o se prolonga, y si el estrecho de Ormuz continúa cerrado al tráfico marítimo. Paralelamente, los operadores seguirán de cerca el informe de empleo de Estados Unidos, que se publicará el viernes, ya que resulta poco probable que la Reserva Federal implemente nuevos recortes de tipos si no se produce un deterioro sostenido del mercado laboral.

CLP

El peso chileno se ha resentido en las últimas tres sesiones bursátiles, cayendo más de un 1% en el último día frente a un dólar estadounidense fortalecido por el flujo hacia activos refugio. La caída la podemos atribuir a dos factores. En primer lugar, Chile es un importador neto de petróleo y gas y el repunte en estas dos materias empeorará su términos de intercambio. En segundo lugar, el precio del cobre ha caído casi un 2% en la bolsa londinense de metales, dada la preocupación por una ralentización en el crecimiento y en la actividad manufacturera global a raíz del conflicto en Medio Oriente. Una potencial corrección en el crudo y el cobre dependerá de cuánto se extienda el conflicto y lo que ocurra en el Estrecho de Ormuz.

USD

En circunstancias normales, la atención esta semana se habría centrado principalmente en el informe de empleo del viernes. Se espera que continúe mostrando una creación de puestos de trabajo moderada, escasos indicios de despidos masivos y un crecimiento salarial saludable pero no excesivo, en línea con la tendencia reciente. Los datos de precios al productor de la semana pasada confirmaron la ausencia de una desinflación, con el índice de precios al consumidor aún por encima del objetivo. El repunte de los precios del petróleo no ayudará en este sentido, aunque el rol de Estados Unidos como exportador neto de crudo convierte este factor, en términos generales, en positivo para el dólar.

Dado que el dólar tiende a fortalecerse como activo refugio en periodos de conflicto geopolítico, es previsible que su tendencia bajista se interrumpa en las próximas semanas. La intensidad de esta recuperación dependerá en gran medida de la duración y la escala del conflicto. Aunque varios líderes clave de la Guardia Revolucionaria Islámica han sido eliminados, aún no está claro si esto marca el inicio de un cambio de régimen histórico o si sus sucesores simplemente llenarán el vacío de poder. Cualquier indicio de que se esté produciendo este segundo escenario reforzaría el respaldo al dólar.

EUR

El informe preliminar del IPC del martes debería confirmar que el BCE ha logrado devolver la inflación a su objetivo. El riesgo geopolítico podría presionar a la baja al euro a corto plazo, aunque cabe destacar que la mayor parte del crudo que transita por el estrecho de Ormuz se dirige a Asia y no a Europa. Sin embargo, un aumento sostenido de los precios del petróleo tendría un impacto negativo en la moneda común, dada la condición de Europa como importadora neta de energía y el consiguiente deterioro de sus términos de intercambio.

La duración del conflicto será determinante. El presidente Trump ha señalado que las operaciones en Irán van «por delante de lo previsto», aunque por ahora no hay indicios de negociaciones ni de alto el fuego. Además, ni Rusia ni China parecen dispuestas —o capaces— de brindar apoyo significativo a su aliado iraní, lo que representa una señal positiva para los mercados.

GBP

Es probable que la libra esterlina se deprecie en las próximas semanas. El conflicto con Irán ha elevado las primas de riesgo en todos los activos, lo que suele perjudicar especialmente a monedas como la libra. A ello se suman riesgos políticos internos crecientes. La reciente pérdida de un escaño (tradicionalmente poseído por el Partido Laborista) a manos de los Verdes ha fortalecido a las corrientes más izquierdistas dentro de la formación de Starmer, incrementando la incertidumbre sobre la disciplina fiscal y augurando un peor desempeño para el mercado de bonos soberanos y la libra.

Como factor positivo, el respaldo de los tipos de interés elevados se mantiene sólido y los últimos datos económicos han superado las expectativas. Aunque se anticipa que el Banco de Inglaterra recorte nuevamente los tipos en su próxima reunión del Comité de Política Monetaria a finales de mes, las sorpresas alcistas recientes en indicadores de actividad, especialmente el informe de ventas minoristas de enero, sugieren que el comité podría adoptar una postura algo más cautelosa de lo previsto.

EE.UU. ataca a Irán. ¿Qué implicaciones tiene para el mercado de divisas?

La escalada de tensiones en Oriente Medio durante el fin de semana, culminada con el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, representa un punto de inflexión en la geopolítica global. A continuación, analizamos las posibles implicaciones para las divisas y los mercados financieros en general.

Los inversores habían iniciado el fin de semana con un optimismo cauteloso, tras informes de «importantes avances» en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán que parecían alejar la amenaza de un ataque inminente. Aunque el momento y la escala de la operación militar sorprendieron a muchos (Polymarket estimaba una probabilidad del 20-30 % de un ataque estadounidense inmediato), los mercados llevaban semanas anticipando una escalada. Los futuros del Brent ya acumulaban una subida del 20 % en lo que iba de año, aunque los índices bursátiles no lo habían reflejado en igual medida.

En cierta medida, esta prima de riesgo ya incorporada y el hecho de que el ataque se produjera con los mercados cerrados deberían limitar la intensidad de los movimientos en divisas a corto plazo. Al momento de redactar este informe, la volatilidad en la sesión asiática ha sido moderada y el dólar solo ha registrado ganancias modestas. Históricamente, los incrementos en el riesgo geopolítico generan perturbaciones temporales, y los mercados suelen recuperarse con rapidez una vez que el impacto inicial remite. No obstante, todo dependerá de la duración del conflicto y de sus posibles consecuencias a largo plazo en los mercados de materias primas y la economía mundial.

A corto plazo, el modo risk-off predominará en los mercados

Esperamos que los mercados aumenten su aversión al riesgo al inicio de la semana. Es probable que durante el lunes —y posiblemente a lo largo de varios días— dominen los flujos hacia activos refugio, en función de la percepción de riesgo de que se produzca una escalada adicional. En divisas, el dólar estadounidense debería beneficiarse de esta dinámica, reforzado por el alza en los precios de la energía. El franco suizo seguirá un patrón similar, mientras que el yen podría apreciarse, aunque probablemente con menor fuerza que otros refugios, dado que Japón es importador neto de petróleo y que el yen ha perdido cierto atractivo en episodios recientes de aversión al riesgo.

Las divisas de mayor riesgo se podrían resentir al comienzo de la semana. Entre las del G10, el dólar australiano y el neozelandés podrían debilitarse ante temores sobre el crecimiento global. Las divisas de mercados emergentes serán especialmente vulnerables frente al dólar, con mayor impacto previsto en aquellas de alto beta (como el rand sudafricano) y las más expuestas a Oriente Medio (shekel israelí, lira turca). En contraste, las divisas latinoamericanas —exportadoras de materias primas y petróleo, y geográficamente alejadas del conflicto— podrían mostrarse resilientes.

El comportamiento de los mercados petroleros será determinante para la reacción general del mercado. Anticipamos un fuerte repunte en los futuros del crudo el lunes, agravado por el cierre efectivo —aunque no oficial— del estrecho de Ormuz, una de las arterias marítimas más importantes del mundo. Esto favorecería a divisas ligadas al petróleo, como la corona noruega y el dólar canadiense, mientras que las de grandes importadores netos (rupia india y, en general, monedas asiáticas) podrían registrar los peores rendimientos.

Más allá del shock inicial, seis factores clave a monitorizar

La situación no tiene precedentes y resulta complejo hacer predicciones sobre cómo se comportará el mercado más allá de la reacción inicial. Aun así, creemos que los siguientes elementos serán determinantes:

  1. Duración del conflicto.

Los mercados temen más la prolongación que el evento inicial. El presidente Trump ha afirmado que las operaciones avanzan «por delante de lo previsto», pero no hay señales de negociaciones ni alto el fuego. Un conflicto breve generaría disrupciones mínimas en petróleo y divisas; una extensión prolongada amplificaría los movimientos.

  1. Riesgo de propagación regional.

La posibilidad de un conflicto más amplio en el Golfo representa el mayor peligro para los mercados. Irán ya ha atacado bases estadounidenses en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin, lo que está generando preocupación. Una intensificación de los ataques elevaría la aversión al riesgo y fortalecería al dólar. Como aspecto positivo, ni Rusia ni China parecen dispuestas o capaces de respaldar significativamente a Irán, lo que aliviará a los mercados.

  1. ¿Cambio de régimen o mera continuidad? 

Aunque varios líderes clave de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) han sido eliminados junto al líder supremo, no está claro si esto dará pie a un cambio de régimen histórico o si los sucesores simplemente ocuparán el vacío de poder. Cualquier indicio de transición hacia un régimen más moderado impulsaría el apetito al riesgo.

  1. Evolución del estrecho de Ormuz

Un cierre total sería la opción más extrema para Irán y podría catapultar los futuros del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. La reacción de Trump será clave, ya que un encarecimiento sostenido del crudo supondría un revés a la hora de controlar la inflación y el coste de la vida antes de las elecciones de mitad de mandato.

  1. Efectos en inflación y política monetaria 

Un alza brusca y persistente del petróleo tendría amplias repercusiones: elevaría las expectativas inflacionarias y podría forzar respuestas más agresivas de los bancos centrales.

  1. Impacto en el crecimiento económico 

Por ahora, estimamos un efecto limitado en el crecimiento de la economía mundial, dada que la contribución directa de Irán al suministro global de petróleo es limitada y la menor sensibilidad actual de la economía a los shocks en el precio del crudo comparado con crisis pasadas. Sin embargo, un cierre completo del estrecho de Ormuz cambiaría drásticamente este escenario.

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