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Los mercados mundiales de renta fija se estabilizaron finalmente la semana pasada, y los de divisas siguieron su ejemplo.

La incesante oleada de ventas de deuda soberana en todo el mundo volvió a ser la fuerza dominante en los mercados financieros la semana pasada.

La subida incesante de los rendimientos de los bonos soberanos sigue siendo la tendencia dominante en los mercados financieros.

La reunión de septiembre de la Reserva Federal se saldó la semana pasada con una subida de tipos y un mensaje inequívocamente restrictivo, que deja claro que el banco central está plenamente centrado en reducir la inflación.

Los datos de inflación de agosto no han disipado los temores del mercado, que ahora da por descontada una subida de tipos esta semana.

El excelente informe de empleo de Estados Unidos, publicado el viernes, ha incrementado la presión sobre la Reserva Federal de cara a su reunión de septiembre. Ahora los inversores se inclinan más hacia una subida de tipos que hacia su mantenimiento.

Además de los datos de inflación de EE. UU. correspondientes a julio que se publicaron la semana pasada, hubo pocas noticias que movieran los mercados.

Estos datos han dado más argumentos a las «palomas» de la Reserva Federal y los mercados de tipos de interés han seguido retrasando sus expectativas de subida de tipos en Estados Unidos.

La incertidumbre previa a la reunión de la Fed de la semana pasada fue inusualmente elevada. Finalmente, la Fed no sólo mantuvo los tipos de interés sin cambios, sino que su presidente, Warsh, adoptó un tono más bien dovish.

La guerra en Irán se ha prolongado más de lo que los mercados anticipaban en primavera, lo que está creando un entorno difícil para las divisas de los mercados emergentes.

Los mercados empiezan, por fin, a digerir la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y el consiguiente aumento de los precios del petróleo, que la semana pasada volvieron a superar los 100 dólares por barril.

El colapso del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, junto con la escalada del conflicto militar en Oriente Medio, no ha conseguido hasta ahora sacar a los mercados de su letargo estival.
