La huida hacia la seguridad se reanudó la semana pasada, en medio de una nueva caída de las acciones vinculadas a la IA, reportes de ataques a Irán y ataques a instalaciones petroleras saudíes que llevaron al Brent a máximos de cinco meses.
En episodios anteriores, esta combinación habría impulsado al dólar de manera confiable. Esta vez, el índice del dólar (DXY) registró su segunda semana consecutiva de pérdidas, aun cuando la demanda de refugio favoreció a los bonos del Tesoro de EE. UU. Durante dos semanas seguidas, el dólar no ha logrado repuntar con datos de inflación elevados, datos de actividad sólidos ni movimientos de aversión al riesgo. Los datos de posicionamiento sugieren que los especuladores han comenzado a deshacer sus grandes posiciones largas en dólares. Con tantas buenas noticias ya descontadas y con la operación de compra revirtiéndose, creemos que el dólar ha alcanzado un máximo local.
Entramos ahora en quizás la semana más ajetreada del trimestre. La Reserva Federal se reúne el miércoles, y el Presupuesto de Otoño del Reino Unido se presenta ese mismo día. El BCE le sigue el jueves, pocas horas después de la estimación adelantada del PIB del 3T de EE. UU. y del informe de inflación PCE de septiembre. El Banco de Japón cierra la semana el viernes, junto con la primera estimación del PIB de la Eurozona del 3T. Microsoft y Alphabet también presentan resultados el miércoles. En mercados impulsados por la IA, sus resultados podrían ser relevantes para las divisas. Las elecciones de mitad de período en EE. UU. y la decisión del BoE vendrán la semana siguiente.
CLP
X
USD
Los pocos datos de EE. UU. publicados la semana pasada confirmaron una economía sólida, con presiones inflacionarias en aumento. El PMI compuesto preliminar de octubre se moderó ligeramente, pero sigue cerca de un máximo de cinco años. Más preocupante para la Fed, los precios de venta subieron al ritmo más rápido desde 2022. Sin embargo, el dólar estuvo impulsado principalmente por la evolución de los mercados bursátiles, con un patrón interesante: una sacudida contenida en las acciones vinculadas a la IA deja al dólar vulnerable, mientras que el billete verde conserva su posición como una de las divisas refugio más favorecidas durante caídas bursátiles más amplias.
Mantenemos nuestro pronóstico de que la Fed mantendrá las tasas el miércoles. Esperamos que la atención se centre en los votos disidentes y en la orientación para diciembre, mes en el que un alza sigue siendo una opción real y además es nuestro pronóstico. Los datos del PIB y del PCE del jueves deberían confirmar que la economía está sobrecalentada. Sin embargo, el dólar ya no repunta con facilidad ante las buenas noticias de EE. UU., y vemos que los riesgos de corto plazo para el billete verde se inclinan a la baja.
EUR
El euro fue la divisa de peor desempeño entre las principales la semana pasada, con los mercados enfocados en los problemas fiscales y políticos de Francia. El diferencial entre los bonos franceses y alemanes volvió a ampliarse hasta un nivel no visto desde la crisis de deuda soberana de 2011, y los rendimientos (yields) de los bonos franceses a 10 años tocaron sus máximos desde 2002. El daño ya se está reflejando en la economía real: el PMI compuesto francés volvió a terreno de contracción, en 48,4, arrastrando al índice de la Eurozona a un mínimo de cuatro meses de 51,9, muy por debajo de lo esperado. El rebote por cobertura de posiciones cortas que señalamos la semana pasada terminó por desvanecerse.
Esperamos que el BCE mantenga las tasas el jueves, y los mercados de swaps están casi totalmente de acuerdo. Además de los comentarios de Lagarde sobre la economía, la atención de los participantes del mercado y de los periodistas se centrará, sin duda, en las declaraciones del Consejo sobre la crisis de deuda soberana francesa, así como en cualquier señal sobre la disposición del BCE a respaldar la deuda francesa. Si Lagarde pone mayor énfasis en los riesgos que provienen de Francia, o señala que el BCE está listo para intervenir y apoyar los mercados de bonos, los operadores podrían reducir sus apuestas por un alza en diciembre, lo que sin duda pesaría sobre el euro.
GBP
La libra tuvo la racha de datos más favorable de todas las grandes economías la semana pasada. El desempleo cayó inesperadamente a 4,7%, su nivel más bajo en más de un año, y el crecimiento salarial regular subió a 3,7%. La inflación de septiembre aumentó a 3,5%, por encima del consenso, con la subyacente y la de servicios sorprendiendo al alza. Además, el PMI compuesto preliminar de octubre saltó a 53,1, un máximo de ocho meses, y las empresas informaron que contrataron personal por primera vez en dos años. La libra se apreció frente al dólar y al euro, lo cual es un resultado algo inusual.
Ahora vemos un alza de tasas del Banco de Inglaterra en noviembre como prácticamente un hecho, siempre que el Presupuesto del miércoles no contenga grandes sorpresas fiscales que sacudan el mercado de bonos del Estado británico (gilts). A diferencia de los dos últimos eventos fiscales de otoño, el ministro de Finanzas (Chancellor) parece decidido a mantener un perfil bajo y a dar pocas sorpresas. Las alzas de impuestos siguen siendo inevitables, aunque probablemente serán pequeñas y focalizadas, limitadas a áreas con un impacto percibido mínimo en las perspectivas de crecimiento del Reino Unido. Un paquete modesto de medidas que restablezca un margen fiscal saludable sería bien recibido por los inversionistas y podría mantener la demanda por la libra firme esta semana.

