La reunión de septiembre de la Reserva Federal se saldó la semana pasada con una subida de tipos y un mensaje inequívocamente restrictivo, que deja claro que el banco central está plenamente centrado en reducir la inflación.
Los rendimientos de la deuda pública a escala mundial siguieron su tendencia alcista, ahora liderada por los tramos cortos, ante las señales de la Fed, el BCE, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra de que su tolerancia a una inflación por encima del objetivo se agota. Las bolsas retrocedieron y el dólar se apreció frente a casi todas las principales divisas. Tanto operadores como economistas —nosotros incluidos— revisan al alza sus previsiones de política monetaria, mientras la falta de resolución del conflicto con Irán añade incertidumbre.
Las reuniones de septiembre de los bancos centrales ya han quedado atrás y las perspectivas sobre los tipos han virado de forma sustancial, en una dirección desfavorable para los activos de riesgo en general, aunque los mercados bursátiles, aún resistentes, cotizan cerca de máximos históricos. Esta semana será relativamente tranquila en datos y en política monetaria. El evento principal será la publicación de los PMI de actividad empresarial el miércoles. Somos constructivos y esperamos que estas cifras confirmen la modesta aceleración del crecimiento observada recientemente en la zona euro, Estados Unidos y el Reino Unido.
CLP
El peso chileno se mantuvo prácticamente estable frente al dólar la semana pasada y sigue rozando los mínimos del último año. El calendario económico local estuvo poco cargado y la reunión de la Reserva Federal tampoco tuvo un impacto relevante sobre la moneda, que se ha depreciado un 5% en el último mes. Ni siquiera el alza semanal del precio del cobre consiguió impulsar al peso, en un contexto de producción cuprífera nacional persistentemente débil. Esta semana la atención se centrará sobre todo en el exterior, pendiente de los PMI de Estados Unidos, que podrían respaldar nuevas alzas de tipos en lo que resta del año. En el ámbito doméstico se publicarán las minutas del Banco Central de Chile, que podrían ofrecer pistas sobre cómo la institución pondera los riesgos de inflación y crecimiento, aunque seguimos previendo un mantenimiento de tipos prolongado.
USD
El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está dejando su sello en la institución con un sesgo decididamente restrictivo. Su propuesta de una subida de 25 puntos básicos fue aprobada por unanimidad la semana pasada y, en una rueda de prensa breve y directa, dejó claro a los mercados cuál es su prioridad: reducir la inflación. Las previsiones económicas también fueron optimistas, y la mediana del gráfico de puntos se situó ligeramente por encima de lo esperado, coherente con una subida adicional en 2026 y sin cambios en 2027: 50 puntos básicos más de lo esbozado en junio.
Los mercados de futuros descuentan ya una subida adicional en diciembre, con una probabilidad del 50 % de otra consecutiva en noviembre. Prevemos una subida más en este ciclo, que debería bastar —dados los relativamente escasos efectos de segunda ronda— salvo que la situación en Oriente Medio se deteriore de forma notable. Nuestra previsión sigue siendo muy dependiente de los datos y parte de la premisa de que no se producirán nuevas sorpresas adversas en las próximas publicaciones de inflación estadounidense.
EUR
La economía de la zona euro sigue mostrando una notable resiliencia, incluso ante el encarecimiento de la energía. Esperamos que los PMI de esta semana confirmen esa solidez y, en particular, que el subíndice manufacturero sorprenda al alza: la industria alemana se recupera de las dificultades de transporte asociadas a los bajos niveles del Rin y se beneficia de la expansión del gasto en defensa.
Dado que es poco probable que la inflación general ofrezca un respiro al BCE, ahora anticipamos otra subida de tipos en la reunión de diciembre. En nuestra opinión, ello debería favorecer que el euro retome una senda gradual de apreciación frente al dólar a medio plazo. A corto plazo, no obstante, la moneda única podría seguir bajo presión vendedora por el repunte del petróleo —que empeora los términos de intercambio de la Unión— y por la oleada de ventas en los mercados de bonos, que puede reforzar los flujos hacia el dólar como activo refugio.
GBP
El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos sin cambios en septiembre, aunque el tono de sus declaraciones sugirió que está dispuesto a subirlos más adelante este año. La votación fue de 6 a 3, algo que sorprendió a parte del mercado, que anticipaba un 7-2. Las previsiones de inflación del MPC se revisaron al alza y varios miembros indicaron que podrían inclinarse por una subida si persistiera la crisis energética, escenario que el banco calificó explícitamente de probable. Aunque consideramos que las perspectivas internas —en particular, una inflación subyacente estable y un mercado laboral que se debilita— no justifican un endurecimiento, ahora esperamos una subida preventiva en noviembre.
La libra no se vio especialmente favorecida por esta postura restrictiva y, de hecho, retrocedió tras la decisión del jueves. Puede tratarse, en parte, de un clásico “comprar con el rumor, vender con la noticia”, en un contexto en el que la mayoría de los bancos centrales del G-10 también revisan al alza sus sendas de tipos. El tono de los últimos datos británicos ha sido, en general, positivo, y esperamos que los PMI de esta semana confirmen ese optimismo. No obstante, la subida persistente de los tipos de los gilt empieza a generar riesgos a la baja para la ejecución presupuestaria.
